Kill-Town Deathfest - Gloomy Sunday 2019 (domingo 8)


poster kill town death fest 2019
  Sitio: Pumpehuset, Copenague
  Fecha: Sunday 08.09.19
  Fecha de la publicación: Wednesday 27.11.19
   Organizador: Killtown Bookings

  Reseñado por: Ivan S.

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Por fin llegamos al tramo final de esta increíble montaña rusa que fue Kill-Town Death Fest, y como suele pasar en cada festival con una duración larga y tras horas acumuladas de descarga de adrenalina, subidón y éxtasis musical suele llegar la depresión post-festival. Tal y como dije en la primera entrega de esta serie, cuanto más duran los festivales más cuesta despedirse de ellos y en Kill-Town Death Fest comprenden tan bien este sentimiento que han hecho que el último día gire en torno a ello.

Bienvenidos a Gloomy Sunday, el día en el que mal es bien, el día en el que glorificamos lo negativo, el día en el que el death doom y el doom brilla con nombre propio en Copenhague. Un acierto total darle el ultimo día a este tipo de música ya que la adrenalina y crescendo de intensidad tiene un limite y cuando estas ya saturado de tantos grupos, tanta tralla, tanta calidad; viene bien echar el freno y parar para desintoxicar un poco. Por ello, Gloomy Sunday fue una autentica pasada.

Comencé el día volviéndome a perder los dos primeros conciertos, en este caso el griego tras el proyecto folk-black ambient ritualista tras The Dead Creed fue el encargado de dar el pistoletazo de salida al domingo. Como ya tenia la experiencia de su performance durante A Thousand Lost Civilizations en Bruselas durante el primer trimestre de este mismo año, decidí que era mejor socializar y ser agradecido con mis anfitriones, tras meses sin ver a esta gente las charlas y puestas al día resultaban necesarias. Esto incluyo perderme el segundo concierto de un nombre enigmatico de este ser que habita las entrañas del underground: Tchornobog. En retrospectiva y tras conocer su trabajo en su disco homónimo no me queda más que arrepentirme por haberme perdido semejante maravilla inclasificable.

Dejando los lamentos a un lado comenzamos con Dead Void, un proyecto nacido entre Gran Bretaña y Dinamarca con miembros que han pasado por Conan, Grave Miasma, Grind Chruser etc. músicos con buenas tablas en música poco amigable. Dead Void cuentan tan solo con dos demos y en especial su segunda cinta, The Looming Spectre que resulta ser un mastodonte de death doom absolutamente recomendable en los que te va a volar la cabeza durante treinta minutos con un doom que salvando las distancias, podría sonar como una versión moderna de unos Winter ligeramente más acelerados. El concierto fue igualmente impresionante con un sonido mucho más depurado en comparación a su demo, consiguieron transmitir un sentimiento vacuo de desdicha que tras tres días bebiendo como si fuera a acabarse el mundo transformo mi estado mental en miseria profunda.

El segundo grupo y en el escenario principal, sin ninguna luz que les iluminase o que permitiese conseguir fotos o video decente y que por lo tanto no puedo añadir ninguna; fueron los finlandeses Profetus. Profetus vinieron a presentar su último trabajo The Sadness Of Time Passing liderados por Ansi Makkinen, quien fue bajista en Horna en el disco Sudentaival y con un elenco de músicos que militan en grupos de géneros dispares como Corpsessed. Profetus siguen la línea estilística del funeral doom finlandés iniciado por Skepticism y que últimamente también está viviendo un auge en Australia gracias a los últimos trabajos de Mournful Congregation. El directo fue Profetus fue algo con lo que hundirse y llorar bajo la oscuridad de la sala, con esos golpes y ritmos tan desoladores en los que sumieron con un velo de luto, demostrando que The Sadness Of Time Passing sea posiblemente el disco de funeral doom del año.
El tercer grupo lo vi en el escenario pequeño bajo un manto de luz verde que pegaba perfectamente con el doom de los sicilianos Assumption. A los italianos se les notaba algo verdes en el directo, tengo la impresión de que este grupo no nació enfocado al directo y que tras el éxito de Absconditus les empezaron a caer propuestas e interés por verlos tocar. Esta impresión me viene tras ver a su guitarrista con un temblor de manos tan grande como para no ser capaz de encenderse un cigarro debido a los nervios; pero con gran profesionalismo dieron un recital donde sus ritmos desérticos y psicodélicos se mezclaron genialmente con el doom más áspero. Assumption dieron un concierto que me gustó mucho.

Y ya por fin llego el turno de la gente que más ansiaba volver a ver, los japoneses Anatomia y su death doom cavernoso lleno de podredumbre musical. Se presentan este año con una demo nueva bajo el brazo titulado Hollowed Cadaver que ojalá se convierta en un disco completo el año venidero, un ejercicio monumental de doce minutos de duración en el que vuelven a dar una clase maestra sobre como tratar este genero musical. Anatomia a pesar de estar criminalmente infravalorados mantienen un núcleo de seguimiento acérrimo y con fe de culto, sus directos siempre bajo luz roja iluminando de forma tenebrosa su banda sonora de terror se han convertido en una de mis experiencias favoritas dentro de los conciertos.

Cambiando al escenario pequeño para ver a una joya que ha llevado años conseguir que se subiesen al escenario. Abysmal Dimensions, nacido y fallecido en una demo perdida titulada Of The Welkin & Dismal Abyss de la mano de Paul Riedl de Blood Incantation junto su amigo ya fallecido Joris Brinkerhoff a quien le dedico esta canción. ‘It’s OK to leave’, no pasa nada si os vais, espeto Paul antes del inicio de la única canción de treinta minutos de duración. Ayudado por sus compañeros de Spectral Voice/Blood Incantation y la bajista de Scolex, dieron el único concierto de Abysmal Dimensions hasta la fecha. Haciendo honor al grupo de culto finlandés Thergothon, sacando el nombre de su primera demo, Abysmal Dimensions crea una atmosfera opresiva con riffs extremadamente lentos y una voz miserable y tortuosa. La experiencia musical junto a la introducción de Paul explicando como fue el proceso de perdida de su amigo y dejar en el cajón de las memorias esta musica fue una experiencia sobrecogedora para mi como espectador y catártico para los músicos. Los pocos que aguantamos todo el concierto fuimos unos auténticos privilegiados aquella noche.

La montaña rusa seguía su curso, esta vez en el escenario grande con Druid Lord trayendo sus ritmos ennegrecidos desde la soleada Florida. Un grupo que desconocia, del roster de Hells headbangers practican un doom death pesado como una losa, mezclando las influencias del death metal de florida de los años noventa traído a unos ritmos lentos y pesados. En algunas partes me recuerdan a cuando Autopsy tocan tan lento que duelen, Druid Lord esta tarde fueron muy contundentes tocando su enormerrimo Grotesque Offerings editado en el 2018.

Llegamos a la recta final con un doblete japones, primero con Funeral Moth; un proyecto nacido del ex Anatomia Makoto Fujishima. Makoto esta noche también se encargó de la guitarra en el directo de Anatomia tras la renuncia de Yukiyasi al querer dedicarse a otras cosas, tanto en Funeral Moth como en su propio sello discográfico Weird Truth Productions se centra en el lado más depresivo y melancólico del doom, con este grupo particularmente le añade toques de post-rock bastante resultones quedando un cruce curioso entre Winter y Explosions In The Sky.

El broche final, la guinda del pastel, el cierre para cuatro días de gloria, sangre y sudor en Kill Town, tremendo honor bajo los hombros de Coffins. El grupo de Bundo Uchino presentaba su ultimo trabajo Beyond The Circular Demise. Bastante alejados del doom pero practicando un death metal a la japonesa, totalmente corrosivo y retorcido como solo lo saben hacer en Japón, un concierto sorprendentemente intenso por parte del público, que tras cuatro días de autentico desfase aun saco fuerzas de donde no quedaba nada para convertir el foso en una auténtica locura y posesión infernal. Coffins dieron un concierto auténticamente memorable, fueron ovacionados hasta tal punto como para volver a salir dos veces, tocando la segunda lo que les salió de sus partes, sin preparar ni nada tras ventilarse el repertorio ensayado.

Tremendo el colofón, buenas memorias y buen recuerdo. Un festival diferente y enfocado a convertirlo en especial, con una filosofía y modo de tratar el underground que lo aleja de la experiencia aséptica que resultan a veces los festivales. Desde aquí solo nos queda dar las gracias a todo el equipo capitaneado por Daniel, los involucrados en ayudar a llevarlo adelante, que han sido muchos. Estad atentos los próximos meses en cuanto se vaya desvelando la alineación porque el del 2020 tendrá delito perdérselo, ya me han chivado algunos cabezas de cartel y el asunto promete volver a ser monumental.
 



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