Inferno Metal Festival Norway 2019 (domingo 21)


CARTEL
  Sitio: Rockefeller & John Dee, Oslo
  Fecha: Sunday 21.04.19
  Fecha de la publicación: Saturday 11.05.19
   Organizador: Inferno Metal Festival Norway

  Reseñado por: Ivan S.

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Llegamos al tramo final de la crónica en Inferno Fest con el anecdotario y sucesos del cuarto y último día del festival en Oslo durante la semana santa. La jornada dominical se presentaba mediocre con un line up de despedida que en vez de la traca final donde uno tiene reservado la artillería pareciéndose más a bombetas que un niño guarda en el bolsillo y tira a los pies de un padre que finge susto y sorpresa.

Lo poco interesante quedo relegado a las primeras horas de la tarde, como los siempre magníficos Cult Of Fire y su adoración por Agni y su francamente interesante fervor por la cultura y tradición india que ha resultado en lo que es el grupo hoy en día, con su imaginería, concepto e influencias musicales. El rito de la muerte y la pira funeraria donde el fuego consume el cuerpo y donde la metáfora enseña la inmortalidad del hombre y transformación constante de la energía vital, ritual que pudimos ver en el templo Pashupatinath a las orillas del rio sagrado Bagmati y repetido, en el concierto tan simbólico de los checos Cult Of Fire. No busquéis un grupo que de un espectáculo del tipo de monos saltando por el escenario, Cult Of Fire y su ritual ascético son EL espectáculo y esta tarde lo demostraron ante todos los que desconocían la magnificencia de su mensaje. El sonido jugó una baza importante aunque no me pillaba desprevenido, las veces que los he visto ha sido siempre con un sonido excelente que amplifica sus actuaciones, pero lo vivido esta tarde con el siempre presente sonidazo de Oslo se salió de toda escala. Como siempre, Cult Of Fire es de esos grupos con los que dejarse llevar y que dejan con ganas de más.

El cuarto día se me estaba haciendo cuesta arriba ya, debe ser que la edad pesa o volver a la dinámica de ir a festival por mes acaba aburriendo y matando la sensación de ver todo con los ojos de un niño. Precisamente esa sensación de desidia y cansancio tras oleadas de estímulos sensoriales a través de luces, sonido y algo de alcohol produce hastío y desgana para afrontar más conciertos con algo de entusiasmo. Precisamente por esto decidí ver lo justo y necesario y reafirmarme en que lo bueno si es intenso, que sea breve por favor. Así que saltando casi todos los conciertos de la sala pequeña estaba listo para ver el único grupo que quería ver de todo el festival: los finlandeses Archgoat. El trio de la cabra, eternos en su fidelidad hacia la brutalidad del bestial black metal, war metal o como queráis llamarlo; fallaron en traer el cuarto miembro. Esa persona de incognito que se esconde detrás del todo en las sombras disparando pistas pregrabadas en las canciones más cañeras. Sin él Archgoat ofrecieron un concierto algo descafeinado lleno de medios tiempos y canciones más doomies y agónicas, que salvo Messiah Of Pigs y la aceleradísima Apocalyptic Triumphator el concierto entero quedo la vertiente más lenta y oscura de los finlandeses. Tras la decepción inicial desde el punto de vista de ir preparado para batallar en las primeras filas y reposarlo en el tiempo, creo que me alegra haber podido ver otro tipo de concierto por parte de Archgoat, que son indiscutiblemente geniales.

En contraste con la sobriedad y veteranía sobre el escenario de Archgoat tuvimos a los holandeses Carach Angren y su espectáculo circense. Estos cuentacuentos góticos que parecen un spin off the Cradle Of Filth trajeron un buen espectáculo con una producción bastante grande en comparación con, simplemente el resto. Imagino que Season Of Mist o la agencia de management metió baza a la hora de las contrataciones cuando negociaban actuaciones de artistas de su roster porque no le encuentro otra explicación a que este grupo estuviese en este festival. Una vez traspasas sus trucos visuales, decoraciones, plataformas elevadizas y saltos por el escenario; queda una música descafeinada a la que le costaba encontrar el punto de potencia incluso con el sonidazo de esta sala. Les urge contratar un bajista porque entre teclado para melodías y ambientación con la guitarra nada más el grupo suena sencillamente flojo.

Los noruegos 1349 quienes están a punto de caramelo con su nuevo disco tras el single dodskamp ofrecieron una ampliación del circo volviendo a darnos una ración de fuego. La ya habitual entrada con los escupe fuegos seguida de explosiones y lanzallamas, trucos visuales que a pesar de no ser una novedad siguen siendo efectivos para cautivar al espectador. Pasado esto, este fue el único concierto de 1349 que conseguí ver de principio al final. Me reafirmo en lo que he dicho siempre sobre sus directos, el sonido ultra trigerizado de la batería y el sonido constante a metralleta hiperacelerada crea un halo de monotoneidad que me resulta imposible de traspasar y que eventualmente termina aburriendo.

Los islandeses Misþyrming cerraron el evento en la sala pequeña, que valga la redundancia se quedo tan pequeña como para necesitar el uso de seguridad para controlar el acceso de la sala, llegando incluso a cerrar el paso por sobreaforo. Algo absolutamente inaceptable y efecto directo de la masificación del festival, solo de imaginar que alguien pague el dinero que piden por el abono y no poder ir a los conciertos por el volumen de gente que hay me parece dantesco. Vayamos al concierto, el primer día del festival me encontré con el cantante y tras saludarle comento que estaba afónico y sin voz y que tenía los dedos cruzados para estar recuperado para la actuación. Afortunadamente ese fue el caso y dieron un concierto bastante más potente que cuando los vi en Bélgica el mes anterior. El repertorio no varió mucho, salvo probar canciones nuevas del disco que va a salir a finales de este mes titulado Algleymi y con un sonido y actitud arrolladora se llevaron al personal de calle. Diría que estoy empezando a disfrutar de lo que ofrece la escena islandesa a pesar del sopor que producen.

Llegamos al final completo del Inferno Metal Fest más grande y masivo que nunca con los suecos Opeth. Algún incauto comentaba con esperanza el deseo de verlos tocar material antiguo sin comprender que esa época murió y esta enterrada. Bien, no puedo hablar mucho de como fue ni de que tocaron exactamente, ya que tras hacer mis fotos decidí que era mucho más apetecible comer un kebab de camino a casa a por un más que merecido sueño. No obstante, si que fue el material nuevo, más progresivo y ambiental que les acerca a rock bien para padres y madres bien. El telar que ostentaban tras la banda daba un enorme juego para conseguir material visual decente y eso es todo lo que tengo que decir sobre Opeth, que es más bien nada.

Conclusiones sobre el festival: vivo cerca y no me importa, pero creo que no viajaría por ello. Ya he dado suficiente turra sobre mi opinión respecto, pero no obstante volveré a repetirla. La dirección empresarial es clara, se han vendido francamente bien y Noruega resulta una meca del metal que es una de las bazas con las que atraer al público. Hay mucha demanda y el espacio esta empezando a languidecer hasta resultar agobiante, las bandas cada vez son más accesibles y el feeling underground o extremo ni está ni lo esperéis. Y para colmo suben el precio de la cerveza, que ya era absurdamente caro.

Hasta el año que viene, Inferno.



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